lunes, 9 de octubre de 2017

AMIGAS 6

CONVERSACIONES ENTRE AMIGAS
 
Luisa llega a casa, llama a su hija Marta y le cuenta su estancia en la casa de Paquita. Ha estado un par de horas y por lo menos tanto la una como la otra, han estado tranquilas y acompañadas, una pena que no vivan un poco más cerca, así podrían salir juntas todas las tardes, su hija le dice que cuando Paquita pueda caminar bien, se pueden juntar un día a la semana en cualquier sitio intermedio, ya que con los maridos poco pueden contar: porque entre chiquiteos, partidas y charlas de amigotes poco más hacen; sobre todo, ahora que ya no van a trabajar. Sí, dice su madre, mal acostumbrados están, pero a estos ya no les doma nadie, nacieron en otros tiempos y las cosas entonces eran así, además como sus padres hicieron lo mismo, pues “lo que se ve se aprende”, el marido de Paquita todavía no había llegado, así que la pobre mujer casi siempre está sola. Tu padre y yo hemos estado un ratito tomando un café en el bar. Bueno, le dice su hija, no te preocupes, ellos se arreglarán. Te voy a dejar que tengo cosas que hacer, a ver si puedo ir yo un día a verla, el día que quieras ir, me llamas y te acompaño, si no puedo, ya quedaremos para otro día, pero tu puedes ir cuando quieras. Pocos días más tarde, Luisa sigue pensando, que sería una buena idea acompañar hoy a Paquita, ésta ya está mejor y como hace bueno pueden ir al parque, pueden pasear y como hay muchos bancos, sentarse cuando les apetezca. Le llama a su hija y ésta le dice, que es mejor programarlo unos días antes, hoy no puede, pero eso no quiere decir que no vaya ella. Sin dejar el teléfono Luisa llama a su amiga y quedan a una hora determinada en el parque. Cuando Luisa llega, su amiga está esperando sentada en un banco, pero no está sola: una vecina mayor como ellas la acompaña; mientras, vigila a dos niños de unos cuatro y seis años. Los niños, chica y chico son sus nietos, y la niña muy juiciosita, ayudando a la abuela, vigila también a su hermanito. 
Después de saludar a las dos mujeres Luisa se sienta con ellas, y mientras los niños juegan a su alrededor la vecina comienza una conversación poco agradable: dice que su hija (la madre de los niños), se acaba de separar y ella ahora la está echando una mano, yendo a buscar a los niños a la escuela. La chica trabaja y entre una cosa y otra, su pobre hija está un poco agobiada, menos mal que los chiquillos no son demasiado traviesos y la niña sobre todo, es muy responsable. Además con su marido no puede contar mucho, siempre ha andado a lo suyo y no se preocupa de nada.
–Sí, dice Paquita, estos hombres de antes son todos parecidos, los hijos y la casa eran cosa de la mujer, ellos traían el jornal y les parecía que las mujeres no hacíamos nada.
–Pues claro, volvía a decir la vecina: ¡madre mía, con lo bien que me hubiera venido que me echara una mano! Pero había demasiados bares, y entre lo que bebían y lo que gastaban, la madre y los hijos pagábamos el pato. Aunque por desgracia eso tiene mal arreglo, menos mal que ellas por lo menos se pueden divorciar. Que no les falte el trabajo y el jornalillo. Bueno chicas, siento haberos fastidiado la tarde, pero de verdad, necesitaba hablarlo con alguien y desahogarme un poquito. Gracias por haberme escuchado, sobre todo a Luisa: tú Paquita ya sabes bastante de lo mío. No me gusta hablar de esto, pero de verdad estoy que no puedo más, a los hijos les dices y pasan de todo, y ahora con esto otro, pues ya todo se me va quedando dentro. Bueno chicas ya voy, veo que viene mi hija a recoger a los niños, que paséis bien la tarde.
Las dos amigas se quedan un poco perplejas ante tales confesiones, y Paquita comenta que ella sabe bastante de los problemas de su vecina, pero que ésta nunca lo había dicho, y se alegra de saberlo y haberla escuchado, se ve que la pobre mujer está muy agobiada y a esta buena señora la aprecian todas las vecinas.
–Luisa comentaba: a veces es difícil saber lo que pasa en una casa de puertas adentro y saber quien es el culpable.
–Y su amiga seguía diciendo: él parece un hombre bastante normal y no es mal vecino, pero como les de por beber, ya se fastidió; y luego que digan que eso de chiquitear es una costumbre social, deberían desaparecer la mitad de los bares: como las farmacias tenían que ser, uno en cada barrio.
Las dos amigas pasean un rato y Luisa pregunta a su amiga:
–¿Ya leíste la hoja del periódico que te dejé el otro día?
–Sí, hija: –dice Paquita–, que pasada, y ahora quieren hacer lo mismo, pero chica que lo arreglen los políticos que para eso les pagan buenos dinerales.
–Sí, nosotras ya, que no nos falte la pensión de los maridos y a cuidarnos; pero de verdad, que poca vergüenza tienen, desde aquella coletilla del España nos roba, ya hemos visto lo que está pasando y quienes son los que roban. ¿Qué te parece un chocolatito? –pregunta Luisa–, vamos a ese bar de enfrente. 
–Sí, y luego decimos mal de ellos –dice Paquita.
–Bueno, es que son demasiados los que hay –dice Luisa.
Y las dos chicas se quitan el mal sabor de boca que les ha dejado la vecina, con una buena taza de chocolate; ya no les importa coger algún kilillo, a lo mejor algún día se apuntan para ir a bailar, a las dos las apetece y se lo están pensando.

miércoles, 4 de octubre de 2017

AMIGAS 5

CONVERSACIONES ENTRE AMIGAS

Hoy, Luisa, madre de Marta, piensa en su amiga Paquita, madre de María: la chica estará trabajando y quizá su madre, necesite ayuda; si no, por lo menos la hará compañía un rato. La llama por teléfono y le dice que si quiere, a la vez puede hacerle algún recado. Paquita contesta que vaya cuando quiera y que por los recados no se preocupe, su marido y su hija han comprado lo necesario. Quedan a una hora y allí se presenta Luisa con una bolsita en la mano. Paquita abre la puerta, anda con muletas sin fijar el pie en el suelo, y parece que se apaña muy bien. Pasan a la sala, Paquita le ofrece a su amiga merendar un poquito y saca una bandeja con chorizo, jamón, queso, pan y una botella de vino con dos vasitos, que tenía preparada de antemano. Enseguida sale la pregunta, ¿te acuerdas?, y en este caso, decía Luisa:
–¿Te acuerdas de los chorizos, jamón y queso, que comíamos en el pueblo, por aquellos años? la verdad que no eran tan abundantes como ahora, pero si que eran riquísimos, el mejor regalo que se le podía hacer a algún familiar de fuera que te visitaba de vez en cuando, era una sarta de chorizo, ahora no es tan rico, pero a falta de pan...
–Sí, ya lo creo, entonces, gracias a ellos; el jamón y el queso eran más escasos, los que tenían ovejas hacían quesos, y a veces se compraba alguno, pero entonces la leche no se vendía fuera del pueblo –decía Paquita.
–He traído un paquete de chocolate, solo hace falta calentarlo, tampoco no estará como aquel, pero como tú dices, pues eso... buenas son tortas –decía Luisa.
 –Oye, ¿que te parece el jaleo este de los políticos catalanes, que quieren hacer la república y separarse de España?
–Madre mía, que locura, y no es la primera vez que lo hacen, tengo en el bolso una hoja del periódico del domingo. Luisa saca la hoja del periódico, y leen:
EL PRECEDENTE TRÁGICO DEL 6 DE OCTUBRE DE 1934.
La última vez que la Generalitat se levantó contra el orden establecido, Cataluña perdió la autonomía y sus dirigentes fueron encarcelados.
El presidente Companys, del ERC, declaró <<el Estado catalán de la República federal española>>.
Los enfrentamientos con el Ejército en Barcelona dejaron un saldo de 46 muertos.
–Dios mío, esto tiene mucho que leer, ¿pero te has fijado en la foto y en las armas que les ha requisado la guardia civil en Badalona, a estos personajes?, todavía no estábamos en la guerra y ellos ya estaban preparados para ella. Y los otros, a pesar de estar entre rejas no se les ve cara de arrepentimiento; yo no sabía esto. ¿Pero qué pretende esta gente, adónde nos quieren llevar?, si no quieren estar en España que vayan ellos a ver si encuentran una isla desierta, igual están más a gusto, y que no arrastren a los demás porque no tienen ni pizca de razón –decía Paquita.
–Bueno, yo creo que de alguna forma se arreglará, porque dos no riñen si uno no quiere, aunque tampoco dos no hablan si uno no quiere, se empeñan en salirse con la suya y son capaces de meter la cabeza por el ojo de una aguja, aunque tengan que buscarla en un pajar. ¿Y la gente que les apoya?, pues igual les pasa como a nosotras, que tampoco saben lo que pasó entonces, aunque yo sí recuerdo las caras de miedo, de la gente del pueblo, cuando hablaban de la guerra. Vamos a calentar el chocolate, será más provechoso y así nos olvidamos de ellos por un rato; de momento, si quieres te dejo la hoja y lo lees luego.
–Que verdad es, que solo el hombre tropieza dos veces en la misma piedra. Espero que alguien tenga el juicio y la inteligencia de pararlo y no pase como la otra vez, porque todos perdimos mucho por unos pocos. Se deben creer más listos y con más derechos que los demás. En primer lugar, yo creo, que Cataluña es de todos como todas las demás autonomías, con lo bien que se puede vivir allí… no sé lo que buscan.
Las mujeres van a la cocina a calentar el chocolate, oyen como se abre la puerta de la calle y a María que entra en la sala llamando a la madre.
La madre contesta desde la cocina, y mientras, María ve la hoja del periódico sobre la mesa, la echa un vistazo y va a la cocina. Al ver a las dos mujeres sonríe y le dice a su madre:
–Ya veo que estás bien acompañada, encima te ha traído la merienda –dice María.
–Sí, toma tú también una tacita, esta bien rico y solo hay que calentarlo –dice su madre.
–Ya he visto la hoja del periódico, lo leí el domingo, vaya jaleo –comenta María.
La chica calienta el chocolate y mientras merienda, las amigas hablan de cosas intrascendentes, en sus caras se ve la preocupación por los acontecimientos de la noticia que traía el periódico, ellas, siempre preocupadas por sus hijos y nietos,
–Esperemos que no llegue la sangre al río, por decir algo –dice Luisa–, bueno guapas, os voy a dejar, a ver si ha llegado mi marido a casa, y damos una vueltecita.
–Bueno, que lo paséis bien, vuelve cuando quieras –dice Paquita.
María acompaña a la visitante hasta la puerta y se despiden con un beso. Luisa se alegra de haber hecho compañía a su amiga, y quizá el próximo día que vuelva, puedan dar las dos una vuelta por el parque tranquilamente, sin muletas y sin preocupaciones.

lunes, 2 de octubre de 2017

AMIGAS 4



CONVERSACIONES ENTRE AMIGAS
PARA TODOS SALE EL SOL
 CUANDO LORENZO SE ACUESTA, SE LEVANTA CATALINA
María llegó del hospital a la casa con su madre, la caída había sido aparatosa, pero las consecuencias, a Dios gracias, no fueron tanto, un esguince. Tenía la pierna bastante inflamada y dolor pero con unas pastillas, una venda, tranquilidad y reposo, en unos días, listo.
María acomodó a su madre en el sofá y le prometió quedarse por la noche; recordó su accidentado cumpleaños y la visita de su amiga. La tarde había sido larga en el hospital y le debía una llamada para contarle todo lo sucedido.
María llamó a su amiga y las dos quedaron, para estar al día siguiente en la casa de su madre, todavía no era tarde, para tomar el prometido chocolate de cumpleaños. Marta llamaría a su madre por si quería acompañarla y aunque un poco tarde, aún podían tirarle de las orejas y llevarla las flores compradas el día anterior, lo importante era que el resultado de la caída, había sido más bien leve.
Al día siguiente, a la hora convenida, se presentaban Marta y su madre en la casa de los padres de María, la madre sentada a la mesa de la sala las esperaba impaciente: el padre como de costumbre desde su jubilación, no perdonaba su café y la partida de cartas.
Encima de la mesa una caja de galletas y una gran jarra de cristal con el humeante chocolate, parecía decirles “cómeme”.
Marta hoy, además del ramo de claveles y la plantita de alegría, traía otro pequeño paquete para obsequiar a las amigas, a simple vista parecía una caja de galletas, y así era, pero para ellas eran especiales, unas galletas traídas por Marta desde el pueblo y que colocó sobre la mesa.
Después de los saludos y la entrega de regalos, las visitantes se sentaron encantadas y la charla como de costumbre, siempre empezaba por hablar de su pueblo. No en vano, Marta recién llegada de allí tenía las noticias bien frescas. Pero como no había noticias sobresalientes se centraron en otras cosas.
La madre de María, comenzó a contarles la mala experiencia de su accidentado día anterior, pero ahora estaba bastante bien y con muletas podría salir pronto a la calle.
El chocolate en las tazas las estaban esperando y sería mejor no dejarlo enfriar, entonces abrieron la caja de galletas regalo de Marta y… ¡eureka!, camufladas en una bonita caja, estaban las galletas de vainilla de su infancia, todas sonrieron y fue un bonito detalle que gustó a las anfitrionas.
La señora de la casa comenzó diciendo:
–Sabéis, cuando nosotras éramos pequeñas, nuestros padres no eran muy dados a decirnos palabras cariñosas, a besarnos o hacernos carantoñas, ¿pero sabes lo que me decía mi madre algunas veces? Eres “mi flor burgalesa” como las galletas de vainilla. Yo me ponía más contenta que unas pascuas.
–Poco tiempo tenían nuestras madres, ¡las pobres!, tenían demasiadas cosas que hacer. En cuanto a las galletas, también había de otras clases, pero en mi casa también eran las que más se gastaban, yo creo que eran baratas y además ricas, ahora como hay más dinero y muchas más cosas, pues igual ya no se gastan tanto –decía la madre de Marta.
Las jóvenes escuchaban a sus madres entre divertidas y un poco admiradas, a ellas no les faltó nunca de nada, y a veces se quejaban por cualquier cosa.
–Pero cuanto mejor se vive y más cosas se tienen más se quiere, ¿pero que demonios está pasando en el mundo, si parece que la gente está loca? ¡No sé lo que vamos a tener que ver! si llega a vivir mi madre, ayer, se hubiera muerto de miedo. Ya no se puede ver la tele, ni nada, da mucha rabia que con lo bien que se vive ahora, tengan que armar esos líos tremendos y absurdos ¿Pero qué quieren? ¿Qué buscan? Ganan unos dinerales tremendos y no se conforman con nada, es tristísimo que tengamos que pasar por esto y no se pueda hacer nada, ni castigar a los culpables. Nuestros padres pasaron una puñetera guerra y eso les marcó tanto que no lo querían ni recordar, y estos niñatos de ahora con lo bien que viven y han vivido, han nacido con todo hecho y todo lo critican, a veces dicen tantas tonterías que dan ganas de mandarles a esos países que están en conflictos para que vean lo que es malo de verdad –contestaba la madre de María.
–Es verdad, nuestros padres comieron poco, trabajaron mucho y no gozaron de nada, nosotros estamos mucho mejor y lo apreciamos, porque hemos conocido también un poco de lo malo de entonces, solo había que oírles hablar de la guerra y eso que por allí solo pasó de puntillas –dijo la madre de Marta.
Las chicas escuchaban sin decir nada, veían que sus madres se estaban metiendo en terrenos un poco escabrosos pero sí que tenían razón, esta gente de ahora se creían dioses, y pensaban que todo lo que pasó eran cosas que ellos las podían cambiar con solo chasquear los dedos, por arte de magia, o algo peor.
Y Marta pensó que ya era hora de marchar, y dando gracias a sus amigas por el rato pasado, se levantó de su silla y ayudando a su madre les dieron gracias por la merienda, se despidieron de sus amigas hasta cualquier día, no sin antes darse un beso y quedando para darse una llamadita telefónica; deseando que todo les fuera bien y sobre todo, que la accidentada pudiera salir tranquila y pronto a la calle.  

viernes, 29 de septiembre de 2017

AMIGAS 3

CONVERSACIONES ENTRE AMIGAS

María se quedó más tranquila al saber que su amiga se encontraba más animada y mejor, el pueblo le gustaba, había ido cuando era niña, durante muchos años, a veranear con sus padres. Tenia muchos amigos y le vendría bien para su recuperación. Tenía ganas de verla, charlar de los viejos tiempos y saber de sus antiguos amigos.
Marta le había avisado que llegaba, y ahora sí podrían quedar cuando a las dos les viniera bien. 
Ellas eran dos chicas que siempre se habían llevado estupendamente, les gustaba salir juntas e ir los domingos a bailar a la plaza; allí conocieron a sus novios (también amigos), pero desde que se casaron y tuvieron su familia, como no vivían demasiado cerca, se habían distanciado un poco.
No obstante, seguían en contacto también, a veces a través de sus padres, pero hasta que se encontraron hacía poco, llevaban una buena temporada sin saber nada la una de la otra.
Ellas esperaban que no volviera a pasar y se comprometieron a llamarse por teléfono por lo menos una vez al mes y sobre todo, si a cualquier persona de su familia les sucedía algo malo o también algo bueno, digno de celebración.
Sabiendo que Marta, a llegado ya a su casa de la ciudad, María le llama por teléfono para saber si pueden quedar, su cumpleaños está cerca y podrían tomarse un chocolate calentito, sabe que a las dos les gusta y pueden pasar un buen rato. María le contesta y queda con ella para tomar el chocolate, encantada; y a la vez, y que no se enfade, le tirará de las orejas.
Llega el día del cumpleaños de María, y Marta se prepara para salir a la calle al encuentro de su amiga, pasa por la casa de su madre que la espera, para ir a felicitar a la amiga de su hija. Pasan por una floristería y compran un ramo de claveles y una plantita de alegría con una bonita flor azul; las dos van tan contentas cuando se encuentran que pasa María corriendo a la búsqueda de un taxi. María en su carrera ni las ve: de pronto ven el taxi que llega y sube la madre de la chica cojeando.
Marta a su vez, corre para saber que ha pasado y María le cuenta que su madre se acaba de caer en la calle, le duele mucho la pierna y la lleva al hospital. Al ver las flores y la planta, María se disculpa y les pide perdón, pero ya les llamará y celebrarán otro día el cumpleaños. La madre de Marta dice que de perdón nada, que lo primero es lo primero, les desea que no sea nada y que vuelvan pronto a casa; que les llame por teléfono para saber que ha pasado y cómo está su madre. El taxi se va hacia el hospital, Marta y su madre vuelven para sus casas, y al llegar a la casa de la madre entran en el bar del barrio y le piden al camarero un chocolate, el camarero les saca el chocolate (cacao en polvo, de bote) y como no hay churros les saca bizcochos; y las dos recuerdan los cumpleaños de cuando eran niñas, en aquel pueblo suyo: una tableta grande y gorda de chocolate riquísimo hecho en su tierra, y los paquetes de bizcochos, o galletas de vainilla hechas también en su tierra, que sabían a gloria, y como “los santos” no eran muy a menudo, cuando llegaban eran doblemente celebrados con la familia, y si el trabajo daba tregua y se podía, después de merendar jugaban a las cartas.

jueves, 28 de septiembre de 2017

AMIGAS 2

CONVERSACIONES DE AMIGAS

Hoy María ha llamado a su amiga Marta, se ha encontrado con la sorpresa que en el teléfono fijo no ha contestado: como hace mucho tiempo que no hablan por teléfono, María no sabe que su amiga cambió de número al comprar un nuevo móvil y ahora se encuentra que no puede contactar con ella.
María recurre a su madre, para que le diga el número, de la casa de la madre de Marta, pero hoy su madre se encuentra de excursión, y como es de un solo día no ha dicho nada a sus hijos. María hace unas cuantas llamadas a casa de su madre, a distintas horas, y como no contesta nadie se preocupa por cómo estarán sus padres o si les habrá pasado algo. Llama al móvil que suele llevar su madre y tampoco no contesta: María piensa que su madre lleva el teléfono en el bolso y no lo oye, decide quedarse tranquila y llamar más tarde, pero le parece sospechoso que no contesten, aunque sus padres son mayores y ya están un poquito duros de oído. Entonces decide llamar más tarde, es de suponer que su madre en algún momento verá la llamada y a lo mejor llama ella, pero preocupada como está, decide ir a la casa de su madre. Siempre lleva la llave junto con las de su casa por lo que pueda pasar, y ahora es uno de esos momentos en los que hay que ir por “si acaso”. Cerca esta María de la casa de sus padres, cuando su móvil suena: pensando que será su madre, saca su teléfono del bolso y se encuentra con la sorpresa, que quien llama es su amiga Marta.
–Hola Marta –dice María–, quería llamarte y no sabía tu numero de móvil, he llamado a tu casa.
Del otro lado del teléfono Marta dice:
–Sí, pero yo estoy en el pueblo, teníamos unos días libres y aquí estamos, hace muy bueno y estamos tranquilitos y muy bien. Me acaba de llamar mi madre y me ha dicho que están con tus padres en una excursioncilla de un día, pero que lo han pasado muy bien y ya están camino de casa.
–¡Madre mía!, que tranquilidad la de mis padres, no me habían dicho nada y estaba preocupadísima, yendo para su casa. Menos mal que me lo has dicho. Parece como si lo hubieras sabido.
–¡Hombre!, un poco de telepatía siempre hemos tenido tú y yo.
–Sí, pero si que son un poco tranquilos, piensan que nos van a molestar, o no sé lo que creen, si lo hacemos nosotras, enseguida nos echan la bronca. Me alegro que me hayas llamado, ¿qué tal te encuentras?
–Pues bastante bien, la semana que viene iré por ahí, tengo consulta médica. Ya nos veremos, y no le riñas mucho a tu madre, que madre no hay más que una.
–Si que es verdad, lo importante que lo hayan pasado bien, ya que estoy cerca de su casa, esperaré a ver si llegan y se lo preguntaré.
–Bueno dales recuerdos de mi parte, aunque ya se los he dado a mi madre también para ellos, pero como eso no vale nada pues ración doble.
–Vale, gracias por la parte que me toca.
–Bien, hasta pronto, allí nos veremos.
–Adiós guapa, aquí te espero, un abrazo y hasta pronto.
Y María, pensativa se va a una cafetería, cercana a la casa de sus padres, queda a la espera hasta que aparezcan y se alegrará infinito de verlos venir contentos, por haber pasado un día distinto y un poco especial.  

viernes, 22 de septiembre de 2017

AMIGAS 1

Conversaciones entre amigas
Marta y María son dos viejas amigas, que llegaron juntas del mismo pueblo, se encuentran en la calle y después de saludarse con un beso, empiezan a conversar.
–Hola guapa, ¡cuanto tiempo sin verte! –dice María.
–Sí, hola, ya me he acordado de ti, pero no he visto a nadie para preguntar por vosotros, ¿que tal estás? Ya me alegro de encontrarte, hoy no tengo mucha prisa, si quieres nos tomamos un cafecillo –dice Marta. 
–Pues mira, vamos a tener un ratito de charla, nos vendrá bien, porque siempre andamos al trote. 
Las chicas entran en un café cercano y se sientan con la intención de pasar un ratito y charlar de sus cosas. Piden al camarero un café con leche y un bollo cada una. En el bar no hay mucha gente y el camarero les atiende inmediatamente. Después de la marcha del chico, dice María:
–Te veo muy guapa Marta y más delgada.
–Sí, un poquito he adelgazado, pero eso no es lo importante, estoy un poco mala; un cáncer de mama, todavía estoy de baja, por eso no tengo tanta prisa. 
–¡Ay Dios! y yo sin enterarme, ¿por qué no me has llamado? 
–Pues mira, son cosas delicadas, pero estoy bastante bien. Las medicinas de ahora son fuertes y peligrosas, pero si te acaban curando ni tan mal.
–Pues me alegro mucho que te encuentres mejor. Yo conozco gente que tuvo hace mucho y ya ni se acuerda.
–Eso espero, pero todavía me queda mucho por pasar. Bueno hablemos de otra cosa, ¿qué tal tu familia?, hace mucho que no le veo a nadie.
–De momento todo bien, y ¿la tuya?
–Pues bien; la peor yo, pero bueno… ayer estuve con mi madre viendo un desfile de modelos, lo pasamos bien, estuvo muy bonito.
–¡Ah, que bueno! Si que es chulo, pero a veces sacan unas cosas tan raras, que no creo que se las pueda poner nadie. He visto alguno por la tele, aunque claro, no es igual que en directo. Yo he engordado un poco y ya sabes, con la edad, entre menopausia y estrés, al final la barriga en vez de bajar sube, y entre que el pecho cae y la tripa sobresale, no tenemos ya ni cintura. Que suerte la de algunas, que guapas salen por ahí.
–Bueno, no es oro todo lo que reluce, yo no entiendo mucho de moda y no soy la más indicada para hablar de ello, en primer lugar no dispongo de mucho dinero, en segundo lugar porque hay modas que son de verdad absurdas. No sé a quien se le ocurrió la idea de decir que la arruga es bella, de hecho poco éxito tuvo. Otra moda absurda es la de los vaqueros rotos, la verdad que arrasa entre los jóvenes, y algunos valen verdaderos dinerales. ¡Si volvieran nuestros abuelos, que los pobres tenían que llevar los pantalones remendados, porque no tenían dinero para comprar otros! Lo que sí me gusta, es la moda de los pantalones para las mujeres, ¡anda que no hemos pasado frío en los inviernos de aquellos pueblos castellanos! ¿Te acuerdas cuando éramos chavalas, que nuestra cuadrilla nos disfrazamos un año por carnavales?, los chicos se pusieron nuestros vestidos y nosotras sus pantalones, ellos decían, que cómo podíamos ir en invierno con faldas, porque ellos estaban pasando mucho frío; parece como si alguien les hubiera escuchado.  
–Pienso que eso de los pantalones para nosotras ha sido un gran acierto: es la moda más cómoda y estupenda que se ha inventado. Pero, por qué no pondrán las cremalleras en el costado o por detrás como en las faldas?, disimula la tripa y están muy bien. Ya sé que alguno hay, pero no he visto muchos, creo que algunas mujeres lo agradeceríamos.
–Pues creo que tienes razón, bueno guapa, el tiempo pasa rápido y tengo que marcharme, ha estado muy bien este ratito, a ver si nos vemos más a menudo y con más tiempo, hoy hemos tomado un cafecito, otro día podemos ir de compras, a ver si como dices compramos algo que merezca la pena y nos ponemos más guapas, que los maridos nos tienen un poco olvidadas.
–Bueno, ese es otro tema del que tendríamos para rato, algún día nos llamamos y quedamos para lo que sea.
–Dame un abrazo ya te llamaré cualquier día. Adiós y hasta pronto. Que lo pases bien.
–Bien, llámame cuando te apetezca, recuerdos a tu familia y que sigas bien, ya estaremos en contacto. Hasta otro día.
Y María se marcha preocupada por la enfermedad de su amiga, ahora piensa en lo poco que se han visto últimamente y que el encuentro le ha dado la oportunidad y la idea de volver a relacionarse más a menudo con sus amigas de siempre.

viernes, 15 de septiembre de 2017

NUBARRONES



NUBARRONES POR TODAS PARTES
No sé en que mundo estamos viviendo, pero es una tristeza leer periódicos, ver televisión, o escuchar las noticias de la radio. Un mundo que parece que se ha vuelto del revés: hijos contra padres, radicales por todo el mundo e independistas de su propio país. Líos por todas partes; a ver si se arreglan las cosas. Por favor un poco de cordura.

CASTRILLO FIESTA 2017



DIA 2 DE SEPTIEMBRE 2017
 Hoy han llegado a Castrillo
todos los hijos del pueblo,
y en buena armonía todos
en la mesa están comiendo.
Uno de ellos se levanta
y en alta voz preguntaba:
¿Quién quiere volver otro año
que ya un poco menos falta?
Algunos miran al cielo
todos, las manos levantan;
y el más anciano contesta
con la voz emocionada.
Si la salud yo conservo
aquí volveré el primero;
si Dios me quita la vida,
me traigan al cementerio.

domingo, 10 de septiembre de 2017

UN PRECIOSO GATITO

HASTA EN LOS BASUREROS PUEDE ENCONTRARSE ALGO BELLO, UN PRECIOSO GATITO
El gato es un animalito precioso, inteligentísimo y buen compañero como mascota. En los pueblos antiguamente se tenía en las casas para la limpieza de ratones, que como eran casas en las que había grano para los animales, los gatos estaban bien protegidos y cuidados.
Siempre me gustaron y he tenido alguno en mi casa de ciudad, pero como yo digo, me estoy haciendo comodona y no quiero ni plantas, que también he tenido muchas. Este verano vi “un lindo gatito” precioso, que como un buen modelo estuvo posando para mi, durante un tiempo. Pasé un buen ratito haciéndole unas pocas fotos, con la precaución de no acercarme mucho, para no asustarlo, pero de verdad creo que nunca vi un gato (puede que fuera de alguna casa cercana) o callejero tan blanco y tan bonito.

sábado, 9 de septiembre de 2017

MÁS CANTARCILLOS

UN DÍA DE TORMENTA (30-8-2017)

Las chicas quedaban por la tarde los días de fiesta en una casa. La maestra les mostraba sus cantarcillos y entre todas hacían alguno más, incluso los ensayaban. Luego llegaban los chicos y jugaban todos juntos a las cartas. Pero de momento, todos guardaban su pequeño secreto.

CHICAS                               CHICAS
A dos mozos de mi pueblo    A la mujer la comparo
les han dado una paliza,         como a la burra del pobre,
total, por decirle al cura,        tiene que llevar la carga
que no sabe decir misa.         y encima puede que cobre.

Al subir las escaleras              A lo mejor, has pensado
tiraste una pedorreta,              estudiar, para ser herrero,
y tu madre se creía                 porque dicen que no eres
que tocabas la corneta.           ni galgo ni conejero.

Anda diciendo tu madre         Anda buscando tu madre
que no te gusta el café,           un perro p’a cuidar la casa,
cuando vienes a mi casa         que ponga a uno de sus hijos
me dices: niña echa té.           que no sirven para nada.

Anda diciendo tu madre         Aunque te crees muy listo
que tiene mucho dinero,         eres el tonto del pueblo,
tiene siete hijos pecosos         eres mas chulo que un ocho
y yo a ninguno le quiero.        y a lo mejor, tienes cuernos.

Ayer fisgaba en tu casa          Ayer se murió tu abuelo
y pasé por tu habitación,        y dijiste que heredabas;
y salías del armario                heredaste un macho viejo,
bailando en combinación.      ¡eso no te lo esperabas!

Ayer vi una lagartija               Con los paseos que has dado
en la casa de tu tío,               de mi casa hasta la tuya,
y tu me dijiste un día              podías haber llegado
que era un grande cocodrilo.  de la tierra hasta la luna. 

Cuando pases por mi puerta   Cuando el gallo se hace viejo
no te hagas tanto el chulo,      ya no pinta nada en casa,
que yo con tu chulería           se busca otro gallo joven
me voy a limpiar el culo.        y al viejo gallo se mata.

De mayo está la mañana        De ronda estamos las mozas
levántate que ya es tarde,       quien te lo iba a decir,
que la vaca está peñada         cantamos en tu ventana
y si te descuidas pare.           y esta vez es para ti.

Dice tu novia que tienes         Dice por ahí la gente
un pajarito en la jaula,            que eres guapo y con oficio,
que si le haces dos caricias    ya les voy a decir yo
se pone contento y canta.      que eres tonto y tienes vicios.

Dice por ahí tu madre             Dicen que se va a inventar
que tiene mucho dinero,         un aparato que hable,
yo solo te quiero a ti,              prefiero tener en casa
el dinero no lo quiero.            un perrillo que me ladre.

Dices que tienes dos novias   Dices que estás con tu novia
una aquí y otra en la luna,      y ves las estrellas del cielo,
como sigas en las nubes        ya verás cuando te cases;
te quedarás sin ninguna.         verás todos los luceros.

Dices que tienes, que tienes,  Dices que tienes, que tienes,
a tu hermana en el Perú,         deja ya de aparentar,
a tu madre en Argentina         si un día tienes un duro
y en las nubes estás tú.          será por casualidad.

jueves, 7 de septiembre de 2017

CANTARCILLOS DE MI COSECHA


 VISTA DE CASTRILLO DESDE LAS VEGUILLAS 
(2- 9-2017)
Todos los días de fiesta por la mañana después de la misa, el cura se reunía con los chicos un rato en la iglesia y les enseñaba los cantarcillos que se le habían ocurrido. Al principio eran todos sin ninguna picardía y los chicos pensaron que si hacían alguno un poco verde, tampoco iba a pasar nada. 

CANCIONES DE RONDA POR UNA APUESTA ENTRE CHICOS Y CHICAS
CHICOS                                 CHICOS
Anoche comí jamón               Antes de verte bailar
en la casa de tu madre,           quería hacerlo contigo,
y tú probaste un chorizo         después de lo que estoy viendo
en la casa de mi padre.           sigue y hazlo con tu amigo.

Aunque me vean contigo       Ayer compré lotería
no te hagas ilusiones,             y me decía mi suegra,
que solo te quiero a ti            el pensamiento del pobre
para algunas ocasiones.         es pedo de burra vieja.

Ayer subí a tu tejado             Ayer subí a tu tejado
a limpiar la chimenea,            p’a arreglar una gotera,
y vi volar a una bruja             tuve ganas de mear,
que parecía mi suegra.          meé por la chimenea.

Ayer toqué la barriga             Ayer pasé por tu calle
de una coneja preñada,          y tiraste una maceta,
si la coneja es bonita             déjala niña en la calle
traerá bonita camada.            que ya habrá quien te la meta.

Baja María a la puerta           Cuando éramos pequeñitos
que vienen los estudiantes,    corríamos a coger,
y te quieren regalar                ahora ya de mayorcitos
un vestido de volantes.          nos cogemos sin correr.


Dale, dale a la sartén              Debajo la pañoleta
dale, dale a la cazuela,            tienes un saco de paja;
dale, dale a tu mujer               debajo del delantal
arrocito con canela.               tienes de pelo, una mata.

Debajo del delantal               Dice tu hermana que duerme
tienes un rosal con rosas;      contigo en la misma cama;
yo ya corté la primera,          vete a dormir con mi hermano,
otros que corten las otras.     yo dormiré con tu hermana.

Dicen que ahora las chicas     Dicen que vas pregonando
se van a quitar las medias,      que no quieres a los pobres;
si no se quitan la faja            tú ya sabes que en el mundo
nos quedaremos a medias.     se han caído grandes torres.


Dicen que te casarás              Dicen que fuiste a Sevilla
el sábado por la tarde,            solo para ver el mar,
no eches más leña al fuego     ¿y no sabías chiquilla
que la cosa está que arde.       que en Sevilla, no está el mar.

Dices que sabes, que sabes,   Dices que sabes, que sabes,
dices que sabes bordar,          dices que sabes coser,
tengo yo una buena aguja       tengo yo una buena aguja
y no la quieres enhebrar.         y no la quieres coger.

Dices que te marcharás          Dices que tienes chiquilla
de casa para servir,                una saya con puntillas,
yo te pido que te quedes        quítatela Mariquilla
y me sirvas solo a mí.            p’a verte las pantorrillas.


lunes, 4 de septiembre de 2017

SOMOS ESPECIALES

VUELTA A LA RUTINA

Subiendo a la ermita
Un recuerdo para el sacerdote que ofició la santa misa. Cantando la Salve a la Virgen del Valle
Acabaron las vacaciones un año más y volvemos a la rutina y a la normalidad. Después de pasar un mes un poco más a nuestra bola, llegamos a nuestro destino, con ganas de llegar a casa pero con la pena de dejar nuestro terruño.
El día 2 de septiembre tuvimos la suerte de reencontrarnos con nuestro pueblo y nuestros amigos en nuestro encuentro anual. Se ha cumplido el 17 aniversario y ya no son muchos los jóvenes nacidos en Castrillo, pero tanto mayores como más jóvenes disfrutamos como niños. Otro año que hemos pasado de la centena. Hemos rezado en la misa por los cuatro difuntos de este año y para el próximo Dios dirá, el tiempo pasa rápido y esperamos llegar. La verdad que la gente de nuestro pueblo debemos ser un poco especiales, fuimos unos de los primeros en hacer nuestro encuentro y para nosotros es un premio que continuemos. Bien por todos los que trabajan para que siga, no es nada fácil  arrastrar todos los años a tanta gente, pero de verdad que los que vamos y hemos ido todos los años nos sentimos cada vez más enamorados de nuestro pueblo a pesar de todo su deterioro.    
Esta carta la escribí para la gente de mi pueblo, creo que algunos no conocían varias de las cosas que Castrillo tuvo antiguamente. 
CARTA A CASTRILLO
Hola Castrillo: hoy te traigo una carta, una bonita carta que nos dice lo que fuiste en tus buenos tiempos: ¡claro que tú ya lo sabías! ¡Quien no lo sabía era yo!, que pena, no era ningún secreto, pero nadie me lo dijo. Aunque me temo, que nadie me lo dijo porque tampoco nadie lo sabía.
Nací en una de tus casas y sin embargo, no tenía ni idea de tu historia. Y resulta que, Castrillo, eras mucho más importante “que cuatro casas y un perrillo”.
Tú sabías que tenías y sigues teniendo, desde hace siglos, un marqués, ahora un nuevo Marqués con el título de Villacastel de Carrias, que se llama (quizá no lo sepas) Don Borja Enriquez de Eguiluz. ¡Que bien Castrillo! Si pudieras hablar, cuantas cosas podrías contarnos todavía.
Como decía D Hilarión: “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” y los que saben de ellas, nos están poniendo en Internet documentos muy jugosos para que nos enteremos, porque si las cosas son importantes, nunca es tarde para saberlas.
Hemos podido saber por Don Albano García Abad, que estudió algunos de tus documentos, y que (por cierto era un señor de Quintanaloranco), que aunque eras una pequeña villa, en tu iglesia, tenías arte del bueno. Pero hasta los buenos vinos, con los años, se acaban deteriorando. 
Ahora también, nos estamos enterando, que allá por el año 900, más o menos, te llamabas Castrillo de Carrias, que tenías un castillo musulmán con sus moros y todo, y que andaban en guerras, contra los cristianos.
Del Castrillo de entonces tú nombre queda,
el nombre que orgullosos todos llevamos
y por España entera vamos diciendo
que somos de Castrillo, los castrillanos.
Ahora me explico el porqué de nuestro gentilicio “castrillano”, y dada mi curiosidad por saberlo, he acabado encontrándolo. Me alegro mucho de saberlo, y no sabes como me gustaría poner tu antiguo nombre, en todos mis documentos.
Y… ya ves, Castrillo!, ¡quién te ha visto y quien te ve!, unas veces se gana y otras se pierde, y tú con los años, has salido perdiendo. Pero aunque tus hijos castrillanos, somos ya todos mayores, vamos dejando semilla por otros pueblos y otras tierras.
Así esperamos, que nuestros descendientes recuerden tu nombre y de donde vienen su origen y sus raíces. ¡Y quien sabe, si algún día!, llegarás a ser un pueblecito, por lo menos, como lo eras, cuando yo te conocí.
Espero, que se pueda seguir haciendo este día del encuentro y volver a verte. Siempre faltará alguien, pero si no estamos la gente mayor, que sean los niños de ahora, los que puedan seguir acudiendo. Un abrazo para ti y para todos los castrillanos.

Irene Sáez Saiz