En estas fechas todos nos ponemos estupendos y deseamos felicidad por doquier. ¿Pero qué es la felicidad?, todo el mundo diría que pasarlo bien y estar contentos. En estos días en que el sorteo de la lotería está reciente, a quienes les haya tocado les habrá hecho ricos (de lo cual me alegro), ¿pero eso les dará la felicidad? Alguien dijo, que para ser felices, teníamos que hacernos los tontos o serlo de verdad. Yo pienso que la felicidad son ratitos, retacitos de calcomanias que se nos van pegando a la piel. Pero también se nos van pegando las otras cosas que no nos hacen felices y lo uno con lo otro se va complementando y contrarrestando. Iremos pasando la vida según viene y esperemos que los retacitos no sean de los malos. Que los Reyes nos traigan salud y un buen año 2014
UN ABRAZO Y RETACITOS DE FELICIDAD PARA TODOS.
IRENE SÁEZ SAIZ
jueves, 26 de diciembre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
DESCUBRIENDO EL MUNDO. Para Nahia y para Oier y para Arene.
Mira la luna
que nos observa con sus ojitos verde aceituna.
Mira el sol
que se esconde tras las nubes de algodón.
Mira las nubes
como columpios bajan y suben.
Mira la lluvia
moja la tierra y brota la semilla.
Mira la nieve
blancos copitos del cielo vienen.
Mira el mar
saltan las olas de espuma y sal.
Mira las montañas
nacen los ríos en las más altas.
Mira los árboles
en otoño caen sus hojas y en primavera renacen.
Mira las flores de la pradera
crecen solitas en primavera.
Mira los peces en el mar
nadan y nadan sin cesar.
Mira los pájaros
rozando el aire vuelan muy alto.
Mira el perro con el niño
son amigos y se tratan con cariño.
Mira el gallo en su cabaña
amanece y le canta a la mañana.
Mira el rostro de papá, su risa te alegrará.
Oye el canto de mamá, tu llanto se calmará.
lunes, 23 de septiembre de 2013
HACIA LA LIBERTAD
El trabajo durante el día había sido duro. Esa noche rendida entraba en la cocina y sentada al pie de la lumbre, recordaba a su marido fumando mientras esperaba la cena.
............................................
Todos la apreciaban y se preguntaba qué razones tenía para no emprender aquel camino.
-Se levanta la sesión -dijo poniéndose en pie.
En aquel mismo momento decidió cambiar de vida. Ya sabía lo que aquello suponía pero se había empeñado y dijo que por lo menos tenía que intentarlo.
-¿Te has enamorado alguna vez? -preguntó ella.
Él le miró atentamente; fumó, aspiró fuerte, aplastó el cigarrillo en el cenicero y guardó silencio. Después de unos instantes contestó: -Dios me libre de caer en semejante tontería. Se detuvo y miró al frente con expresión inmóvil. No pensaba en enamoramientos, él tenía otras distracciones que le mantenían fuera de su casa la mayor parte del día, decía que con eso no hacía mal a nadie. Sus hijos vivían cada uno en su casa y ya no tenía tantas preocupaciones; además después de 30 años casados, lo de enamorarse le sonaba muy lejano. No esperó respuesta, caminó hasta la puerta y se fue sin despedir. Ella se quedó sentada, a lo lejos oía los pasos que se alejaban lentamente.
De tan silenciosa la casa parecía vacía, se sentía tan mal, tan desencantada, que por salir de allí era capaz de cualquier cosa.
Sentada en la valla del jardín aprovechaba el sol invernal y miraba a su alrededor.
La casita pintada de blanco se le antojaba una pequeña jaula y sentía a la vez un tibio placer ante el calor que acariciaba su cuerpo.
-Buenos días -saludó él desde la ventana-. ¿Todavía no has puesto el desayuno?, me gustaría tomar un café.
Ella se levantó y con voz apacible y algo cansada, sin mirarle contestó:
Hoy tendrás que hacerlo tú, yo me voy.
No se hacía ilusiones, sabía que un día u otro tendría que dar explicaciones.
-A fin de cuentas cada uno debe hacer lo que más le convenga -se dijo.
No obstante, entre tanto, dudaba como lo encajarían sus hijos y cual sería su respuesta, pero ya daba lo mismo, se iría sin decir nada a nadie.
Recordaba su infancia y adolescencia, cuando vivía con su familia. Entonces sí era feliz.
El tren la dejó en la estación. Un suave perfume llegaba desde el cercano parque, las risas de los niños le traían lejanos recuerdos y un ramalazo de nostalgia le hirió en lo más profundo.
En la cafetería los camareros iban y venían atendiendo a los clientes, en el comedor sonaba el rumor de las conversaciones y se percibía claramente el entrechocar de los platos y cubiertos. Se acercó a la barra.
-¿Que va a tomar? -preguntó la camarera sonriendo.
-Un café con leche -contestó.
La vida familiar ya no tenía ningún sentido, ahora tenía que centrarse en buscar un trabajo y no lo tenía nada fácil. Era solo una desilusionada mujer, que estaba sola y perdida en la gran ciudad. Su pequeño pueblo le estaba esperando; ya nada podía detenerle. Al fin y al cabo era el único lugar, que para ella, era un lugar único.
............................................
Todos la apreciaban y se preguntaba qué razones tenía para no emprender aquel camino.
-Se levanta la sesión -dijo poniéndose en pie.
En aquel mismo momento decidió cambiar de vida. Ya sabía lo que aquello suponía pero se había empeñado y dijo que por lo menos tenía que intentarlo.
-¿Te has enamorado alguna vez? -preguntó ella.
Él le miró atentamente; fumó, aspiró fuerte, aplastó el cigarrillo en el cenicero y guardó silencio. Después de unos instantes contestó: -Dios me libre de caer en semejante tontería. Se detuvo y miró al frente con expresión inmóvil. No pensaba en enamoramientos, él tenía otras distracciones que le mantenían fuera de su casa la mayor parte del día, decía que con eso no hacía mal a nadie. Sus hijos vivían cada uno en su casa y ya no tenía tantas preocupaciones; además después de 30 años casados, lo de enamorarse le sonaba muy lejano. No esperó respuesta, caminó hasta la puerta y se fue sin despedir. Ella se quedó sentada, a lo lejos oía los pasos que se alejaban lentamente.
De tan silenciosa la casa parecía vacía, se sentía tan mal, tan desencantada, que por salir de allí era capaz de cualquier cosa.
Sentada en la valla del jardín aprovechaba el sol invernal y miraba a su alrededor.
La casita pintada de blanco se le antojaba una pequeña jaula y sentía a la vez un tibio placer ante el calor que acariciaba su cuerpo.
-Buenos días -saludó él desde la ventana-. ¿Todavía no has puesto el desayuno?, me gustaría tomar un café.
Ella se levantó y con voz apacible y algo cansada, sin mirarle contestó:
Hoy tendrás que hacerlo tú, yo me voy.
No se hacía ilusiones, sabía que un día u otro tendría que dar explicaciones.
-A fin de cuentas cada uno debe hacer lo que más le convenga -se dijo.
No obstante, entre tanto, dudaba como lo encajarían sus hijos y cual sería su respuesta, pero ya daba lo mismo, se iría sin decir nada a nadie.
Recordaba su infancia y adolescencia, cuando vivía con su familia. Entonces sí era feliz.
El tren la dejó en la estación. Un suave perfume llegaba desde el cercano parque, las risas de los niños le traían lejanos recuerdos y un ramalazo de nostalgia le hirió en lo más profundo.
En la cafetería los camareros iban y venían atendiendo a los clientes, en el comedor sonaba el rumor de las conversaciones y se percibía claramente el entrechocar de los platos y cubiertos. Se acercó a la barra.
-¿Que va a tomar? -preguntó la camarera sonriendo.
-Un café con leche -contestó.
La vida familiar ya no tenía ningún sentido, ahora tenía que centrarse en buscar un trabajo y no lo tenía nada fácil. Era solo una desilusionada mujer, que estaba sola y perdida en la gran ciudad. Su pequeño pueblo le estaba esperando; ya nada podía detenerle. Al fin y al cabo era el único lugar, que para ella, era un lugar único.
viernes, 20 de septiembre de 2013
UN CASO DE BUENA FE
Tuvieron una gran discusión y un enorme disgusto. Al final el señor reconoció que mi amigo había sido honesto y le dió las gracias pero el mal rato no se lo quitó nadie, y mi amigo juró que para evitar más lios, nunca más devolvería ninguna cartera que no llevara dinero, por lo que pudiera pasar.
Mi amigo tuvo presente el refrán que dice: Haz bien sin mirar a quién. ´
Más le hubiera valido hacer caso de este otro: Favorecer a un bellaco es echar agua en un saco.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
¡LO QUE ES LA VIDA!
El padre de Carlota decía muchas veces: <<La vida no es ni buena
ni mala, ni triste ni alegre, ni bonita ni fea. La vida es la vida, con
mayúsculas o minúsculas, depende como le vaya a cada uno.
En ese momento pasa un hombre y con malos modos te acusa de robarle la cartera, te dice que llevaba 1000 pesetas y se las tienes que devolver ahora mismo. Tu te quedas blanco como el papel y contestas: <<¡Pero si la cartera la he cogido del suelo y estaba vacía!, no tenía absolutamente nada>>.
Él dice: <<Eso lo dirás tú!, yo he visto como mirabas a todos lados, mientras mirabas dentro de la cartera, ¡ya me estás devolviendo el dinero o llamo ahora mismo a los guardias!>>.
Tu juras y perjuras que no tienes nada, pero el hombre no se baja del burro y ya no sabes que hacer.
Tu cabeza funciona a toda velocidad y le dices: ¡Pues vale, llama a los guardias, que vengan, a ver dónde tengo yo las 1000 pesetas!>>
<<Si, si -contesta el hombre- tu que vas a decir, las habrás escondido entre los pantalones, o en los calcetines, o aunque sea debajo de una piedra, yo que sé, ya me pareció a mí que se las diste a alguien y salió corriendo>>.
Y tu enfadado al fin contestas: <<Pues las habrá cogido él y habrá tirado la cartera. ¿Cómo quieres que yo lo sepa y te de algo que no tengo?>>
<<Tú sabrás lo que tienes que hacer y lo que más te conviene>> -contesta él.
Y tú harto de tonterías decides tranquilizarte, intentando hallar una solución le dices:
<<Verás, no vamos a discutir, la cartera está en el suelo, ¿la he tirado yo, o la has perdido tú?, llama a los guardias, será tu palabra contra la mía, puede que yo te acuse a ti de haberme robado las 1000 pesetas, las huellas de los dos estarán en la cartera, ¿por qué va a ser tuya y no mía?>>
Después de todo, el hombre se echa a reír y contesta: <<Vamos a ver camarada, esto ha sido una pequeña broma, dejemos de mirar si son galgos o podencos, la cartera no es mía ni tampoco tuya y dudo mucho que tuviera dinero, yo he picado como tú y será mejor que nos larguemos, no vaya a venir el verdadero dueño y nos encontremos con un problema que ninguno de los dos hemos buscado>>.
Y casualidades de la vida, algo parecido le pasó a un amigo de Carlota y ésta lo cuenta con tristeza en algunas ocasiones al cabo de los años.
jueves, 12 de septiembre de 2013
¡BIEN POR LOS CASTRILLANOS!
Y YA VA EL 13
Otro nuevo año que hemos disfrutado de nuestro pequeño encuentro, otro año estupendo, que hasta el buen tiempo se une a nuestro bullicio y alegría. Más de 100 personas hicimos nuestra visita, nuestra comida y nuestro trabajo. ¡Bien por los organizadores! Seguimos esperando que el próximo por lo menos sea igual. ¡Ya falta menos! Un abrazo grande para todos los que participaron.
PARA CASTRILLO 2013
Buenos días: hoy no puedo menos de recordar aquel día 1 de
septiembre del 2001, cuando con toda la ilusión teníamos nuestra primera
reunión en nuestro pueblo, celebrar el aniversario decimotercero puede decirse
que ha sido un gran éxito y debemos agradecer el interés que se pone cada año
en hacer este pequeño encuentro. Yo hoy quiero daros la bienvenida y las
gracias por escuchar mis sencillas poesías y por vuestros cariñosos e
inmerecidos aplausos de todos estos años: gracias de nuevo. Ahora me gustaría
decir una de mis poesías. Para todos los que nos fuimos…
AÑORANDO A CASTILLA
Corriendo senderos, cruzando veredas,
sin saber siquiera, dónde reposar,
buscando aventuras y sensaciones nuevas
en otras regiones quisiste arribar.
Queriendo curar heridas de ausencia
buscaste anhelante a gentes hermanas,
soñando laureles, callando nostalgias
gozoso caminas por tierras extrañas.
Dejaste las llanuras
y los cielos de Castilla,
y los campos y las mieses
y los cantos de la era,
y dejaste a tu familia
y quizá a tu compañera,
y buscas otra ilusión,
recordando a quien te espera.
Y ves como pasa el tiempo
y ahora tienes dos quereres,
el lugar donde resides
y el pueblo al cual perteneces,
y aunque no lo reconozcas,
es tu refugio tu tierra,
y en ella quieres estar
cuando te embarga una pena.
Tu pueblo te está llamando,
te está pidiendo que vuelvas,
son tus profundas raíces
que reclaman tu presencia.
Y recreas los recuerdos, las callejas,
las campanas de la iglesia
y la pasión te desborda
con una alegría inmensa.
Ya blanquean tus cabellos
y a visitarlo regresas,
y disfrutas con deleite
de una calma placentera
y sin embargo,
percibes una sombra de tristeza
y un regustillo agridulce que te inquieta.
Y vuelves la vista atrás
y, ¡es tan distinta tu tierra!
y evocas tu juventud
y ya nada es lo que era.
Y en tu añoranza,
descubres a tus ancestros
que por ventura regresan
y pronto se desvanecen
envueltos en bruma y niebla.
Pero… ¡ay!, que tú ya tienes
el corazón dividido
y entre tu tierra y tu hogar
y los cielos de Castilla,
y los campos y las mieses
y los cantos de la era,
y dejaste a tu familia
y quizá a tu compañera,
y buscas otra ilusión,
recordando a quien te espera.
Y ves como pasa el tiempo
y ahora tienes dos quereres,
el lugar donde resides
y el pueblo al cual perteneces,
y aunque no lo reconozcas,
es tu refugio tu tierra,
y en ella quieres estar
cuando te embarga una pena.
Tu pueblo te está llamando,
te está pidiendo que vuelvas,
son tus profundas raíces
que reclaman tu presencia.
Y recreas los recuerdos, las callejas,
las campanas de la iglesia
y la pasión te desborda
con una alegría inmensa.
Ya blanquean tus cabellos
y a visitarlo regresas,
y disfrutas con deleite
de una calma placentera
y sin embargo,
percibes una sombra de tristeza
y un regustillo agridulce que te inquieta.
Y vuelves la vista atrás
y, ¡es tan distinta tu tierra!
y evocas tu juventud
y ya nada es lo que era.
Y en tu añoranza,
descubres a tus ancestros
que por ventura regresan
y pronto se desvanecen
envueltos en bruma y niebla.
Pero… ¡ay!, que tú ya tienes
el corazón dividido
y entre tu tierra y tu hogar
el cariño repartido,
y mañana volverás a tu otra tierra,
la que te acogió amorosa,
y llevarás en el alma,
una gran melancolía
y muchas horas gozosas.
IRENE SÁEZ SAIZ
y mañana volverás a tu otra tierra,
la que te acogió amorosa,
y llevarás en el alma,
una gran melancolía
y muchas horas gozosas.
IRENE SÁEZ SAIZ
viernes, 7 de junio de 2013
CASTRILLANOS AÑO 2012
PARA CASTRILLO AÑO 2012
RECORDANDO FOTOS, NO IMPORTA LA FECHA
Hola Castrillo, buenos días a todos. Con emoción y pena vemos a nuestro pueblo cada
día más deteriorado, y tristemente cada día más famoso. ¿Que pensarían nuestros
padres si lo vieran? Que paradoja, es una situación absurda y una sensación
dolorosa a la que de momento, no podemos poner remedio. Un pueblo al que la
guerra (gracias a Dios), sólo le pasó de puntillas, ahora lo ponen como
escenario de un pueblo bombardeado, quien lo hubiera pensado.
Pero
yo hoy quiero recordar a tres sacerdotes, el primero a don Jenaro, nuestro
cura, al que todos los castrillanos conocimos y que una gran mayoría fuimos
bautizados por él, y con él hicimos nuestra primera Comunión. Creo que todos
recordaremos sus paseos, a lomos de la caballería del vecino de turno, que
tuviera que ir a buscarle hasta Bañuelos en los días invernales. Así como sus
inteligentes sermones y, pecadores de nosotros, a veces sus pequeñas
reprimendas. Para él mi pequeño homenaje.
El
segundo sería don Teófilo, él estaba en la residencia de ancianos de Briviesca,
también era titular de Bañuelos, Carrias y Castrillo. Él vino a decirnos la
misa y participó con nosotros y de nuestra alegría algunos años, en este
nuestro día entre amigos. Mi recuerdo y mi agradecimiento para él, que fue
quién me animó a decir mi primera poesía, y por él estoy aquí haciendo esta
pequeña lectura.
El
tercero es para don Albano García Abad. Este señor era nacido en
Quintanaloranco, fue fraile Carmelita, sacerdote, escritor de libros,
colaborador en revistas y periódicos, investigador en bibliotecas y profesor en
un colegio de la provincia de León, donde murió. Este buen señor tuvo la
curiosidad y la buena idea de escribir en el diario de Burgos algunas páginas
de nuestro pueblo. Creo que muchos de nosotros tendremos dichos escritos, que
hasta entonces no conocíamos y que por él hemos podido conocer. No tuvimos la
oportunidad de darle las gracias por todo el interés y cariño que puso en su
escritura. Por no alargarme solo voy a decirle: mil gracias señor Albano en
nombre de toda la gente de este nuestro pequeño y querido pueblo, nos ha hecho
usted un gran favor, dándonos a conocer nuestro arte y nuestra pequeña
historia.
Descanse
en paz y hasta siempre.
Como todos los años me
gustaría terminar con una poesía de las mías.
¿QUIÉN ARRANCÓ NUESTRAS FLORES?
¿Quién ha abierto nuestras puertas?
¿Quién arrancó nuestras flores?
¿Quién robó nuestros recuerdos
y nos dejó sinsabores?
¿Quién quiso borrar la luna?
¿Quién osó apagar el sol?
¿Quién puso puertas al campo?
¿Quién dentro, al viento encerró?
Nunca fue esclavo mi pueblo,
vive airoso en una loma,
torrente de luz y fuego
estalla al nacer la aurora.
No hay montañas que lo arropen,
ni bosques que lo den sombra,
abierto a los cuatro vientos
mi pueblo radiante asoma,
y los cuatro, cual verdugos,
sin tener piedad lo azotan.
Por fuerte que sople el viento,
por mal que vayan las cosas,
aunque cien años viviera,
Castrillo, pervivirá en mi
memoria.
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